Nuestros amigos recomiendan…

Nuestra amiga Lucía Sánchez nos recomienda, en nuestra página de Facebook, un restaurante analizado en este blog, ideal para los celiacos y alérgicos al gluten. Una buena idea para un colectivo de personas afectadas por una dolencia que, cada vez más, se tiene en cuenta en la hostelería.

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Restaurante Arcimboldo (Oviedo)

Giuseppe Arcimboldo fue un pintor milanés del XVI, especialmente recordado por combinar en algunas de sus obras bodegón y retrato, ya que imaginaba rostros humanos a partir de caprichosas combinaciones de frutas y verduras. Un pequeño local en el nº 31 de la calle Álvarez Lorenzana homenajea al artista, no sólo con su nombre, sino también con su mimo y dedicación al noble arte de la preparación de la verdura en todo tipo de platos. Este restaurante italiano de Oviedo, fundado en 1988, ofrece en el barrio del Cristo un pedazo de la mejor tradición gastronómica del Véneto.

Entre sus entradas destacan las verduras hervidas al vinagre de módena, los tomates gratinados, los calabacines fritos en salsa de ajo o la ensalada caprese. También es notable, como no podía ser de otra manera, la pasta fresca, especialmente los papardelle con boletus, los tagliatelle con espinacas o la lasaña vegetal. En lo que atañe a las carnes, son altamente recomendables el delicadísimo carpaccio de ternera asturiana marinado en aceite de oliva y limón, el osso-buco milanés y los escalopines pizzaiola o al vino blanco. Si todo va acompañado de un fresco Lambrusco, mejor que mejor.

Como postre, se puede degustar un delicioso pastel de manzana, yogur casero, tiramisú o un limoncito (sorbete de limón con vodka). El precio medio por persona en el Arcimboldo es de unos 25 euros.

Aparte de su valiente apuesta por una cocina italiana auténtica en Asturias, otro punto a favor del establecimiento es su coqueta distribución y ambiente familiar. Todo (decoración, disposición de las mesas…) rezuma autenticidad. Es el lugar ideal para tener una tranquila cena en pareja. Una lástima que, con el crecimiento del barrio de Montecerrao, las otrora idílicas vistas del local hacia la campiña de Las Segadas, Latores y la Sierra del Aramo hayan sido sustituidas por el que, probablemente, sea el bloque de pisos residencial más condenadamente feo de toda Asturias. Esto, sin embargo, no le resta un ápice de su gran encanto. Un pequeño tesoro escondido de la restauración ovetense.

 

Hacienda Marmolejo (Gijón)

“¡Qué triste es amar sin ser amado… pero aún es más triste acostarse sin haber cenado!” Este es el lema de la Hacienda Marmolejo, uno de los mejores restaurantes mexicanos de Asturias (por no decir el mejor), y que desde esta web suscribimos. El local, situado en la calle Cirujeda 6 de Gijón, es una verdadera joya de la gastronomía del país azteca en nuestra región. La Hacienda abre jueves, viernes, sábados y vísperas de festivos de 20:30 h a 24:00 h y los domingos de 13:30 h a 17:00 h. Conviene reservar pues el boca a oreja ya está empezando a convertir a este restaurante en un sitio muy concurrido.

Las materias primas con las que se elaboran los platos son de primera calidad. El guacamole es, sencillamente, extraordinario. También recomendamos los tamales en hoja de plátano, las quesadillas, los burritos de pollo o los chilaquiles. En cuanto a los postres, la tarta de cajeta y la mousse de chocolate o el pastel de tres leches son una verdadera delicia. Además, en Hacienda Marmolejo se sirven unos cócteles sublimes (probad su Tequila Sunrise o las Margaritas, no os arrepentiréis). También hay cafés especiales para ponerle el broche de oro a la comida.

El precio no es excesivo, una comida abundante para dos con postres y cócteles puede salir por algo más de 40 euros. Otro dato a destacar es la gran amabilidad del servicio, que hace que te sientas como en casa. Además, si tenéis suerte, puede que el dueño os cante alguna ranchera con su guitarra. Definitivamente, si buscas un restaurante mexicano en Gijón, Hacienda Marmolejo es uno muy “chido”.

Diccionario de Chigre II. Hoy: Espicha

Una Asturias sin sidra ni espichas sería una Asturias muy diferente. La Espicha, para los “no iniciados” de más allá del Negrón, no es una reunión para honrar la memoria de un fallecido. Es una celebración informal que tiene como justificación, más allá de la folixa que tanto nos presta a los asturianos, la “inauguración o apertura de un tonel”.

La espicha es el ejemplo de una palabra que, como chigre, se refiere a una parte que acaba denominando al todo. Ése es el nombre de una vara, normalmente de avellano, que usaban y usan los paisanos para tapar el furacu o agujero que se taladraba en la pipa (tonel de madera de unos 500 litros). La sidra descansa en las pipas entre dos y cinco meses (dependiendo de si el dueño trasiega o no el preciado líquido), por esa razón la época de espichas más habitual suele ir de enero a marzo, aunque éstas se celebran más o menos todo el año.

Hoy en día una espicha ya no precisa de la apertura de una pipa, ya que cualquier reunión informal de amigos donde se come de pie, se forman corrillos y se degusta sidra acompañada de huevos cocidos con pimentón, tortilla, empanada, chorizo, lacón y demás viandas características ya es considerada una espicha.

Café Bar Montecristo (Oviedo)

Si la amabilidad cotizara en bolsa, Karen y Gus, dueños del Montecristo, serían millonarios. Este entrañable establecimiento del ovetense barrio del Cristo tiene en sus propietarios su principal activo. En este local siempre te puedes tomar un café, una caña o uno de los deliciosos pinchos de pollo picante o hamburguesa de Karen con la total seguridad de que siempre te tratarán con todo el esmero y amabilidad del mundo. Un lugar 100% recomendable para los que pasen por el populoso barrio carbayón y deseen hacer un paréntesis en su rutina diaria.

La Papa Loca (Gijón)

Si visitáis nuestra página de Facebook, puede que hayáis visto que uno de los criterios que seguimos para reseñar o no un local es que no hablamos de restaurantes. Como la coherencia nunca ha sido el fuerte de los que hacemos esta web y considerando que puede, incluso, ser parte de nuestro carisma, hoy vamos a hablar de un restaurante.

 En el número 7 la calle Rufo García Rendueles,  con inmejorables vistas a la playa de San Lorenzo, se encuentra un local que hará las delicias de todo buen aficcionado al rock 50´s, el blues y, sobre todo, la buena (y abundante) comida. La Papa Loca es un establecimiento decorado al estilo de uno de esos dinners que tanto proliferaban en los Estados Unidos del baby boom, cuando el rock todavía era algo nuevo.

La comida de la Papa Loca es, sencillamente, espectacular. Rica, casera, abundante y barata. Por poner un ejemplo. Para dos comensales, una hamburguesa doble (aviso: hay que comerla con hambre), una completa con bacon y un Combo Loco (jalapeños rellenos de cheddar, nachos, aros de cebolla, patatas, mini rollitos de primavera y nuggets con salsas), como el que véis junto a estas líneas, con dos cervezas y sendos cócteles sale por unos 30 euros.

La carta del local es sorprendentemente amplia. Junto a todo lo que se puede esperar en un restaurante de tipo americano, hay una importante selección de comida sudamericana, mexicana e incluso un guiño a la cocina asturiana con los tortos. Además, la materia prima es de calidad y el corte “irregular” de las hamburguesas, denota su innegable elaboración casera. Otro punto a favor es la variedad de cócteles y combinados que ofrece (Manhattan, Daiquiri de fresa, Tequila Sunrise…), muy bien preparados, con el aliciente de ver como te los sirven en la propia mesa, directamente de la coctelera; todo un detalle.

El servicio es esmerado, el trato muy amable y en la jukebox no paran de sonar viejos clásicos de Hank Williams, Elvis o Gene Vincent. Definitivamente, desde Asturias de Bares, os recomendamos que, si estáis por Gijón, os apetece ir a comer o cenar (avisamos de nuevo, hay que ir con hambre) y no tenéis un plan establecido, le deis una oportunidad a La Papa Loca. No os arrepentiréis, de la misma manera que los administradores de este blog no se arrepintieron cuando siguieron la recomendación al respecto de Cleo Gijón. Por cierto, abre de martes a domingo de 12:30 a 15:30 y de 19:00 a 23:30.

Diccionario de Chigre I. Hoy: Chigre

Como en Asturias de Bares nos consta que no todos nuestros visitantes habéis nacido o pacéis en las verdes tierras de Don Pelayo, hemos pensado en escribir una suerte de diccionario chigrero en fascículos. Así, cuando vayáis a un “chigre” de la región y oigáis a la gente decir cosas como que la sidra “espalma bien” o que “ye meona”, no os llevéis un susto pensando en qué demonios os han puesto de beber. Además, en este blog muchas veces echamos mano de estos términos chigreros por lo que no viene mal teneros bien documentados para que su lectura no resulte demasiado críptica para los “foriatos”.

No se nos ocurre mejor manera de comenzar este “diccionario” que, precisamente, con la palabra Chigre. El chigre, en su acepción original, es un artilugio naval con una palanca que enrolla un cabo. La historia, o más bien leyenda, de cómo un ingenio de las artes naúticas acabó sirviendo de sinónimo en Asturias a bar, sidrería o tasca es, cuanto menos, curiosa.

Origen del término

Un paisano, según unas fuentes de Gijón y según otras de Ribadesella, se encontraba en las inmediaciones de una sidrería o tienda, pues de aquella todavía existían muchísimas tiendas-bar en Asturias, cuando se percató de los esfuerzos titánicos que la dueña (aún no chigrera) tenía que hacer para descorchar cada botella.

El paisano se puso manos a la obra y diseñó, a partir de la idea que sacó de un chigre naval ya “jubilado”, un mecanismo muy parecido para ahorrarle esfuerzos a la, ahora ya sí, chigrera. El ingenio cayó bien entre los parroquianos, que comenzaron a referirse a la sidrería como “esa donde ta el chigre”. Sea leyenda o verdad, estamos ante una de esas historias que, de tan buena que es, si no es cierta bien merecería serlo.

Definición formal

Volviendo al concepto de tienda-bar que era tan típico antaño en Asturias, la definición que la RAE hace de chigre, en su acepción no-naval, es la siguiente: 1. m. Ast. Tienda donde se vende sidra u otras bebidas al por menor. Vemos, pues, que los académicos de la lengua conceden cierta verosimilitud, aunque sea tangencial, a la historia antes citada.

Características

Pese a lo visto hasta ahora, no todo chigre es una sidrería ni tampoco toda sidrería es un chigre. Por poner un ejemplo, el Mare Nostrum (del que ya hablamos aquí) entra, al menos desde el criterio de quien esto escribe, en la categoría de chigre sin haberse escanciado jamás un culín de sidra entre sus paredes. Sin embargo, una sidrería como Mater Asturias (por ejemplo), no es para Asturias de Bares un chigre, stricto sensu.

En uso coloquial, los asturianos muchas veces hablamos de “quedar en el chigre”, cuando vamos a nuestro bar de reunión habitual, que no tiene que servir sidra por definición. Un chigre, sirva lo que sirva, lo es cuando atesora ciertas características que, muchas veces, son inmateriales. Un chigre es chigre cuando su dueño tiene un carisma innato. Una amabilidad y cercanía que hace que te sientas cómodo. Además debe conocer los gustos de su clientela con total detalle. Por otra parte, la estética del chigre es tradicional, su decoración ha de ser producto de años de diseño y rediseño; ha ido evolucionando de la mano del tiempo, no de una empresa que te pone el bar monísimo en cuatro días. Un chigre también puede servir comidas, pero no es una condición sine qua non.

Conclusión

Dicho esto, mucha gente emplea el término chigrero, trístemente, como sinónimo de desagradable, taimado, que no sabe tratar a los clientes y trata de engañar (un babayu, vamos). Desde Asturias de Bares reivindicamos la dignificación del chigre y los chigreros como elemento integrador de la sociedad asturiana. Sirva esta entrada para lograrlo.